Durante estos días en los cuales el tiempo se convierte en el más valioso de los bienes, he estado confrontando mi proceso profesional con las enseñanzas que nos ha dejado el curso.
Como facilitadora ha sido una experiencia grata observar los progresos de los docentes y el nivel de apropiación que alcanzan cada día. Me alegra entrar a los blog y ver que poco a poco los temores y desencuentros con la tecnología van quedando atrás.
Los docentes se han comprometido y se han "puesto la camiseta" para sacar este proyecto adelante, pues saben que, de alguna manera, esta una gran oportunidad para avanzar en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Es evidente que los docentes que se han motivado con el curso han integrado las actividades a sus prácticas en el aula y han compartido sus saberes con los alumnos, logrando así ampliar su perspectiva y mejorar su desempeño docente.
De igual forma, me cuestiona la actitud y falta de motivación de algunos (gracias a Dios, pocos) docentes que no encuentran la forma de acercarse y de contribuir con sus experiencias a la dinámica del curso.
Yo quisiera que éstos hicieran un pequeño esfuerzo por conocer y acercarse más al curso, no sólo a la tecnología, sino también al conocimiento, al cambio, a la generación de ideas nuevas y refrescantes para desarrollar su trabajo en el aula.
Éstos docentes son como "los niños difíciles" que nos confrontan y nos mueven a encontrar otras formas de acercamiento.
He pensado que son muchos los esfuerzos que se hacen y si una parte de los participantes no está cumpliendo con su función se desequilibra el proceso.
Sin embargo, considero que el conocimiento es democrático en nuestros días y el que quiere acceder a él encontrará muchas formas de hacerlo.
Por último, estoy en la expectativa de comenzar con la nueva cohorte para replantear el proceso de acuerdo con este balance y no cometer algunos errores, sino optimizar el proceso que se puede realizar.
EN CONTACTO PERMANENTE...:)
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